ITP o Impuesto de Transmisión Patrimonial

Economía Hogar

Hoy vamos a hablar de un impuesto que muchos desconocíamos y del que, seguramente, si no vives en Madrid, Galicia, Asturias, Cataluña o Andalucía, no hayas oído hablar de él. Se trata del Impuesto de Transmisión Patrimonial o ITP.

Para la mayoría de la gente, éste era un impuesto que sólo se debía pagar si comprabas una vivienda de segunda mano. Sin embargo, es un impuesto a aplicar en todas las transacciones onerosas, es decir, este impuesto grava a todas las operaciones que impliquen una transmisión de patrimonio entre las personas. Por ello, en el alquiler se realiza un transmisión de patrimonio ya que se  obtiene el derecho de uso y disfrute de la casa alquilada a cambio de un importe. Dado que el que consigue un nuevo patrimonio es el inquilino, es éste quien debe abonar este impuesto.

Este impuesto no es nuevo ya que se trata de una rama independiente del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados, regulado por el Real Decreto Legislativo 1/1993, es decir, aplica desde el año 1993 y debe ser recaudado por la Comunidad Autónoma en la que se encuentra la vivienda.

Hasta ahora, las Comunidades Autónomas no invertían ningún esfuerzo en localizar los impuestos no pagados por este motivo ya que suponía un gran esfuerzo para muy poco importe y centraban toda su atención en la Transmisión Patrimonial por la adquisición de una vivienda usada.

Recientemente, la Comunidad de Madrid ha decidido comenzar a recaudar este impuesto. El motivo es que ahora disponen de herramientas que hacen que esta labor ya no sea tan ardua y, además, la recaudación de la comunidad ha bajado en los últimos años. Además, el Ejecutivo de Cristina Cifuentes, justifica la recaudación de este impuesto en que su equipo está llevando a cabo un “plan de lucha contra el fraude” (la mayoría de los españoles lo ven como una excusa y que hay otros fraudes que evitar mucho más importantes que éste). Una vez abierta la veda, se han unido otras Comunidades Autónomas como Galicia, Asturias, Cataluña y Andalucía.

La cuota tributaria de los arrendamientos se obtiene aplicando sobre la base liquidable la tarifa que fije la Comunidad Autónoma. Por el momento, la tarifa vigente es la establecida por la normativa de estado ya que ninguna Comunidad Autónoma ha decidido modificar dicha escala. Esta escala es la siguiente:

Escala ITP

Este impuesto se debe pagar en los siguientes 30 días hábiles posteriores a la firma del contrato de alquiler y por toda la duración del contrato y no cada año. Sólo se paga cada año cuando el contrato se va renovando o prorrogando de año en año.

Por ejemplo, si tenemos un alquiler de 675 euros vigente durante 3 años el cálculo del impuesto sería el siguiente:

  • Tomamos como base el alquiler que pagaríamos en 1 año: 675 x 12= 8.100 €
  • Multiplicamos el resultado anual por los 3 años de duración del contrato de arrendamiento: 8.100 x 3 = 24.300 €
  • Según la tabla mostrada anteriormente, nos encontraríamos en el rango “De 7.692,96 en adelante”, por lo que se debe aplicar un coeficiente de 0,024040 euros por cada 6,01 euros: (24.300 x 0,024040) / 6,01 = 97,2 €

El importe a pagar sería de 97,2 €. Además, si el contrato se prorroga automáticamente, el inquilino deberá pagar 32,4 € por cada año adicional.

Además, Hacienda entiende que la mayoría de las personas no han pagado este impuesto por desconocimiento por lo que entiende que no había intención de fraude. Por ello no está sancionando a las personas por no pagarlo (de momento). Sin embargo, lo está cobrando con carácter retroactivo a cuatro años por lo que sí está exigiendo el cobro de los intereses de demora de esos cuatro años.

Para pagarlo, el inquilino debe adquirir el modelo timbrado de contrato de arrendamiento en los estancos o en las delegaciones de hacienda. Lo que se debe hacer rellenar el modelo 600 al igual que se realiza cuando se realiza la compraventa de una vivienda usada.

Este impuesto es de obligado pago y muy posiblemente se realice su recaudación cada vez en más Comunidades Autónomas. El único caso en el que se no debe pagar este impuesto es cuando el alquiler es por un local de negocios o vivienda usada que se utilice como oficina o despacho. En este caso, se aplica el IVA, impuesto que es incompatible con el ITP y, en este caso, lo paga el propietario aunque lo repercute el inquilino.

En definitiva, si recibís una carta en la que se exige el pago de este impuesto, a la mayoría de los españoles no nos quedará más remedio que abonar el importe del impuesto y sus intereses de demora :(.

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